Derecho de Portabilidad. Grandes incógnitas

El interesado dispone de un nuevo derecho consistente en recibir aquellos datos personales que le incumban y que hubiera facilitado al responsable del tratamiento siempre y cuando:

  • a)  El tratamiento esté basado en el consentimiento o sea necesario para la ejecución de un contrato
  • b)   Y haya sido efectuado por medios automatizados

 

También garantiza que dichos datos puedan ser transferidos a un nuevo responsable, lo que nos puede resultar más familiar si lo comparamos con la portabilidad de una línea de teléfono entre operadoras, pero para ello debe ser posible técnicamente, es decir, tiene que existir interoperabilidad entre el actual responsable o encargado y el nuevo.

 

La única excepción corresponderá a aquellos datos tratados en cumplimiento de una misión de interés público o inherente al ejercicio de un poder público.

 

Dicha portabilidad se realizará en un formato estructurado de uso común y de lectura mecánica e interoperable.

 

Este nuevo derecho será informado al interesado con carácter previo a la recogida de sus datos personales y se posibilitará y explicará debidamente como ejercerlo.

 

Hasta aquí la teoría, pero en la práctica se suscitan muchas dudas y me temo que habrá que esperar a una regulación más concreta y específica.

 

Vemos que existe una necesidad básica para poder ejercer la portabilidad de esos datos entre responsables y es la compatibilidad de formatos entre ambos, lo que denominamos interoperabilidad, que si bien en el ámbito de las Administraciones Públicas (Esquema Nacional de Interoperabilidad) ya ha sido regulado, en el ámbito privado no parece sencillo que se den las necesarias circunstancias en todos los casos y en este sentido el Grupo de Trabajo del art. 29 propone fomentar entre los responsables el uso de formatos abiertos y  legibles mecánicamente, esto es, interoperables

 

Este derecho está pensado para que podamos cambiar de proveedor de servicios y continuar con el servicio de forma relativamente sencilla pero ahora con el nuevo proveedor, por lo tanto habrá que delimitar en cada caso cuales son los datos necesarios para que el nuevo proveedor pueda prestarme esa continuidad en el servicio. Esta situación va a obligar a los diferentes sectores empresariales a determinar cuáles son esos datos mínimos necesarios, así como el formato en que se encuentran, para que el traspaso sea operativo.

 

Cuestiones a tener en cuenta

 

Imaginemos que mi empresa cambia de asesor laboral, encargado de realizar las nóminas de sus trabajadores, en teoría este derecho es personalísimo, es decir, lo podrá ejercer el titular de los datos (cada trabajador), no la empresa responsable, salvo que ésta ostentase poder de representación.

 

Además, ¿qué datos se deberían portar?, todos, algunos…. ¿qué pasa si parte del tratamiento se hizo en soporte papel?

¿En qué formato los tiene que facilitar?

¿Me podrán sustituir ese derecho por otro de acceso y que yo a su vez entregue esos datos al nuevo proveedor? No parece razonable, aunque sí práctico actualmente.

 

 

La conclusión es que existen demasiadas incógnitas de momento, lo que da la idea de que este derecho va a tardar en ser realmente operativo hasta que quede, de de alguna manera, regulado y no parece tarea sencilla.